Nombre: Blanca Nieves de Clara
Años: 22
Estado civil: Pareja estable
Lugar de encuentro: Tren
Conversación:
-Pues lo que te estaba contando, que estoy esperando las notas de la universidad, porque creo que me salieron bien, pero aún así siempre hay que alguna sorpresa no?
-Si si, claro. -tras media hora de charla era la primera palabra que me dejaba decir.
-No pude en la carrera que quería así que al final me admitieron en ésta, pero me gusta, i creo que no me quedaré como una simple trabajadora frustrada que no puedo ser lo que quería. Según los profesores tendré un buen futuro y podré tener un trabajo estable. La verdad es que es lo que he soñado desde pequeña, tener un buen trabajo y un marido amable, sólo me queda el trabajo, porque a mi chico ya lo conoces, ¿no? Si, creo que te lo presenté en el concierto éste que fuiste tu! si si, ¿de quién era? A pues no me acuerdo! Era la noche ésta que tu habías perdido a tus amigos y que los estabas buscando, ¿no te acuerdas? Bueno pues lo que te decía que quiero que ese sea mi futuro, envejecer con el hombre que más quiero, y tener muchos hijitos y nietos.
Ya tengo pensados sus nombres y como serán sus habitaciones, y donde viviremos. Además compraremos un perro blanco, el de Scotex, esa raza, ¿cómo se llama? Bueno ya me entiendes, y tendrá una casita de color blanca con un techo gris, a lo americano. Mira! ya estamos casi llegando, como pasa el tiempo eh?, pasa demasiado rápido. Hace unos pocos años tu y yo aún vivíamos una enfrente de otra, y ahora míranos, nos vemos en el tren con destinos diferentes y vidas diferentes, como cambia el tiempo...a veces no me gustaría que cambiase tanto, pero la vida es así ¿no? Un día naces, y al otro ya te estás jubilándote. ¿Crees que tendremos una buena jubilación? Dicen de aumentar los años, y tal, pero yo creo que al final no lo harán, eso es jugársela demasiado con las elecciones. Ui!, ¿ahora ya no ponen el ''tiriri'' de siempre para anunciar las paradas?, ¿desde cuándo ponen música clásica? ¿Te acuerdas de cuando íbamos a clases de solfeo? Yo lo odiaba con todo mi ser, pero tu no, a ti te encantaba! ¡Te veía por la ventana cantando en tu habitación! Nos queríamos muchos a los 7 años, pero ya sabes, la separación al cambiarnos de casa por el trabajo de mi madre, fue letal par nuestra amistad. Nunca hubiera imaginado encontrarte en un tren camino a la Capi. ¡Mira! Esta es mi parada, me bajo aquí. ¡Quedaremos un día para hablar! Ciao amore!
Realidad:
Y así fue su vida, sólo que con unos pocos variantes. Si, tenía un trabajo estable en una empresa privada, y sí, tuvo 3 hijos con un perro blanco y grande, pero el perro no tenía una casita blanca, y al final se quedó como una trabajadora frustrada. Su marido estaba a su lado pero entre viajes i viajes en busca de de socios para montar un negocio, se dedicaba a ver a Susan, su amor del Erasmus. Por suerte o por desgracia ella nunca lo supo, y fue feliz en su burbuja. Y no cambió nunca, siguió igual de charlatana como siempre. La vi cuando se dirigía al hospital para tener su tercer hijo, y se puso a contarme cosas a pesar de las fuertes contracturas que estaba teniendo. Nunca entendí como su novio de toda la vida la aguantó, las malas lenguas dicen que la tal Susan era muda, y el encontraba la paz y felicidad entre los viajes. Pero ella a pesar de todo, fue feliz, sólo que en un mundo de mentira.
sólo hay que elegir para ser feliz...
Enseñame a vivir como tu_________________________(la vida no es lo mismo sin ti)
Pensamientos varios_____________________________(¿qué se te pasa por la cabeza?
Viajeros al tren____________________________(de camino a casa con gente interesante)
Viajeros al tren (I)
¿Hay algo más bonito?
Porque lo que sentimos es lo que queremos, y lo que queremos es lo que esperamos, y lo que espero es encontrare cuando salga, que me mires y que digas todo lo que sientes.
De allí yo no me movía hasta el amanecer....
Me encontraba tan extraña cuando él no estaba. Me faltaba algo que no podía saber que era. Apareció de la nada, entre agua caída del cielo, y yo estaba allí para verlo. Ya no me podía imaginar como sería la vida sin él. Por eso me gustaba estar a su lado cada día y cada noche. Cada vez que quedaba con él miraba mi alma, y cada vez era más blanca y feliz. Faltaba poco para que fuera mayo. Miré a mi alrededor, ¿qué hacía yo allí? si total eran las 4 de la mañana, porque habíamos quedado en ese momento, ¿qué pasa? Me había tenido que ir de escondidas de mi casa, yo eso nunca lo habría hecho pero por él lo que fuera. Entonces estaba allí esperando, esperando a que viniera, esperando para saber qué pasaba. De repente alguien me tapó los ojos, y dijo un ''hola'' muy cariñoso. Notaba su respiración en mi oreja y su perfume y como no sus manos frías pero calientes a la vez. Me rodeó con sus brazos y me dijo a la oreja, ven quiero enseñarte algo. Lo seguí sin preguntar donde, sin preguntar porque, y sin quejarme de la hora. Andamos más de media hora por la ciudad sin cruzar ni una sola palabra, pero sus manos estaban unidas a las mías con tal fuerza que daba la sensación que nada las separaría. Y de pronto me tapo los ojos y paramos. Reconocía ese sitio, era un parque cerca de la playa donde a veces iba con mi amiga Clara pero que últimamente ya no visitábamos. Me arrastró a dar unos pasos hasta que me dijo “quítate las zapatillas, y entra en la arena sin miedo”. Allí había puesto con unas toallas cojines, y velas, era perfecto, era especia. Se notaba que lo había hecho él. Nos tumbamos y nos pasamos toda la noche mirándonos a los ojos, sus ojos azules me producían una sensación de seguridad, su pelo una sensación de libertad y sus labios una sensación de fuerza. Se oía como el mar nos cantaba, y como el viento nos acariciaba todo el cuerpo. La luna nos miraba fijamente mientras nosotros nos mirábamos mutuamente. La sensación de decir'' me dan igual los problemas que tengo, me da igual las consecuencias que tendré mañana. Ahora solo quiero disfrutar de este momento y nada más'' no la tenía todos los días y por eso iba a disfrutar. No sabía como iba a terminar la noche, lo único que sabía era que de allí yo no me movía hasta el amanecer....
Algún día no muy lejos
Me fui. Estaba harta de los exámenes, de mi familia y de las cosas que me rodeaban mi cabeza. Al irme dejé atrás el problema del estrés del instituto y a la familia, pero los problemas seguían ahí, en mi cabeza, y no paraban de molestar. Quería evadirme de todo aquello. Cuando era pequeña me escapaba de casa y me iba a la playa a jugar con la arena. Entonces decidí a hacer lo mismo. Pasé las tres calles que me llevaban a la playa. Y ahí estaba ella, tan bonita, tan preciosa, tan agradable como siempre. Hacia tiempo que no la veía y la echaba de menos. Se veía como las olas rompían a la orilla del mar, i como su melodía armoniosa me llamaba para que me acercara más i más. Me quité mis zapatillas y empecé a correr tan rápido como pude hasta que noté la fría agua en mis pies. En ese momento me vino todo a la cabeza, mis problemas mi familia y mis exámenes. Fue como un estado de shock. Ya lo había conseguido olvidar pero por lo que veo con los pies fríos no se piensa bien. Me aleje del agua tanto como pude y me senté en la arena. Desde ahí se veía todo, la playa la ciudad y el cielo, era como una postal para los turistas. Debía volver a casa pero me moría por quedarme allí a los brazos de mi vieja amiga. Quien sabe a lo mejor algún día llevaría ahí a Noah, algún día no muy lejos.
Me besó

Mire al cielo. Era negro negro, aunque fueran aún las 7, como era invierno se hacía de noche muy pronto. Me dirigía hacia la casa de Noah para explicarle unas palabras que no entendía. Andaba acelerada por la calle, para llegar lo antes posible a su casa, tenia ganas de verle, y abrazarle. Crucé la calle rapidamente para que no me atropellaran, y llegue a su portal. No era la primera vez que subiria a su casa, pero si la primera en que no estaban sus padres, bueno los padres que lo habian acojido durante ese año. Llame al timbre y me abrió la puerta deseguida. El ascensor, lo encontraba lento, era muy pausado y marcaba cada numero de planda, y los segundos que tardaría para llegar a la que había pedido, el vivía en el 15 piso. Solo faltaban 20 segundos,interminables 20 segundos....Porfín ya había llegado! Y aí estaba el, con su mirada expresiva. Entramos a su casa cogidos de la mano. Me llevó a su cuarto, estaba todo super ordenado, y con fotos de su familia y sus amigos. Nos sentamos en su escritorio y empezamos a estudiar. Pero el no se concentraba, no paraba de mirarme.
-¿Por qué me miras?
- Porqué me encanta...-dijo sonriéndome.
-¡Pero no lo hagas! me desconcentras!
- Que más da, debería ser yo el que tendría que estar concentrado, y no lo estoy....
- Pues hazlo!
- ¿El qué que te bese? ¡Vale!- y lo hizo, me beso rápidamente.
-No, que te concentres.
-¿En ti? ¡ya lo estoy haciendo!- de repente me besó, pero no como el beso de antes, sino un beso diferente, más profundo, un beso más exquisito, un beso más intimo, un beso que me acariciaba mis labios.
No tardamos nada en levantarnos, y besarnos mientras nos abrazábamos. Las manos que rodeaban mi cintura estaban muy calientes. Empezó a besarme mi cuello, era una sensación rara pero agradable y calurosa. Yo no sabía que hacer si empujarlo hacia la cama y tumbarnos allí o esperar que lo hiciera él. Poco fuimos hacercándonos al colchón de color azul verdoso, y allí nos tumbamos. Emezó a acariciarme mis manos, despues me acarició mis piernas, mi cintura, era fantástico estar aí en ese momento y en ese lugar, con esa persona.
Detener el tiempo para siempre

Ya faltaba menos para que llegara navidad. Todo con luces, los niños mirando los escaparates y la televisión que no paraba de hacer anuncios de colonias, juguetes, y joyas. Era la fiesta más familiar de todo el año. Habías de estar con tu familia a todas horas, y no había excusa para librarte. Pero esta vez yo no quería ese tipo de navidad. Quería pasar la navidad con él, con él que me había dado la felicidad durante tanto tiempo. Me daba igual que mi tía la hermana del marido de la prima de mi madre quería verme o que mi hermano quisiera ir a ver a los reyes magos. Eso ya era otra historia, yo ahora quería estar cada minuto de mis vacaciones con el, mirándoles a los ojos, tocándole su pelo, y decirle que nada importaba mientras estuviera el. Pero el problema esa buscar como decírselo a mis padres. Había pensado con “mama, papa, estoy saliendo con un chico q...bla bla bla” también había pensado con “mama, que hoy no vendré a cenar que he quedado con mi novio...” Si pero todo acabaría igual con un “¡¡¿¿queeee??!! O con un “va que se que es mentira no te vas a escasear de las visitas a casa”, pero de todas formas tenía que decírselo pronto.
Desde mi balcón vi como se acercaba de lejos para venir hacia mi casa. Entonces me quede mirándolo, la forma de andar, su mirada, sus manos, su cuello, todo era perfecto, absolutamente perfecto. Cuando tocó al timbre le dije que subiera, ya que no había nadie en casa, y tardarían en venir. Nos saludamos con el típico beso de “ah hola, ¿ya estás aquí? ¡Que pronto!”. Nos sentamos en el sofá, mientras yo terminaba de estudiar biología. Pero no tardé mucho con dejarlo estar. Tenia al chico de mis sueños a mi lado, en mi casa, y en mi sofá...No me podía concentrar. Entonces el me dijo:
-Oye por qué no nos quedamos aquí? Fuera hace mucho frío.
Esa idea me gustaba, pero era muy arriesgada para el tema “padres”. Pero daba igual. Me dijeron que volverían tarde, muy tarde. Entonces dejé el libro de biología en la mesa, y me giré hacia el. Le mire los ojos, más azules que nunca. El me miró los labios los tenia más rojos que nunca. No me resistí a la tentación. Quería probar otra vez sus perfectos labios afresados. El me cogió rápidamente de la cintura, me encantaba que lo hiciera. Nos quedamos besándonos en el sofá de mi casa durante más de dos horas, no quería que se acabara, quería detener el tiempo para siempre. Era mi sueño, y mi realidad. Nos quedamos tumbados en el sofá mirándonos a los ojos. Era un momento perfecto, era un recuerdo que no quería olvidar.
Sus labios brillaban a la luz del sol...

Una semana exacta hacía que no lo veía...la pregunta era..¿por qué? Pues porque caí enferma gracias a ese baile de cuentos de hadas. Si, así fue...No fui durante una semana al instituto. Clara me llamaba todos los días diciéndome que si seguía viva, y por desgracia me estaba muriendo de desesperación en no verlo...El tiempo pasaba lento y muy lento...había cogido un gran resfriado y tenía mucha calentura. Mi madre se iba a las 7 al hospital, y era mi padre quien me cuidaba a mi y a mi hermano hasta las 9. Me pasaba todo el día mirando sus sms y escuchando música... Era lunes...¿se podía considerar que estábamos saliendo? Pensando, y recordando ese beso que no tuvimos, sonó la alarma del móvil para tomarme la medicina. Me levanté vagamente, y anduve poco a poco. La verdad es que ya me sentía mucho mejor...Entonces andando hacia la cocina, tocó el timbre. ¿Quién sería? Me dirigí poco a poco hacia el auricular y dije:
-¿Si?
-Hola, buenas, soy el repartidor de felicidad...
-¿Repartidor de felicidad?- hice una gran carcajada- Oh, creo que llega un poco tarde...
-Pero mejor tarde que nunca,¿ no?
-Jaja, claro, ¡sube!
De repente vi como iba vestida, ¡de pijama! Me dirigí rápidamente a mi habitación a ponerme algo más bonito. No me dio casi tiempo a ponerme el pantalón porqué antes de dos minutos estaba arriba. Abrí la puerta, y allí estaba él. Tan deslumbrante como siempre. Iba con una camisa azul a rallas blancas, y con unos pantalones vaqueros. Nos quedamos cinco segundos mirándonos, aunque parecieron eternos. No sabía que hacer, besarlo, o esperar que me besara él...Me puse muy nerviosa, y entonces dijo son su acento y con una voz seductora:
-Hola
-Hola...
Estábamos a medio metro de distancia, y poco a poco se fue acercando, levantó la mano y tocó mi pelo, con dulzura, yo lo cogí con los dos brazos al cuello, estábamos a punto de besarnos, pero, no se si debía hacerlo, yo quería que fuera algo especial...Entonces hice como si no supiera que me quería besar y lo abracé con las manos al cuello. Entonces cogí con una mano la chaqueta y con otra su mano, y empece a correr por la escala de la finca hasta llegar a la terraza. En la terraza se podía ver toda la ciudad, con sus parques, y con las lucecitas. Era un puesto muy romántico, era el lugar donde siempre me había imaginado mi primer beso.
-Mira que bonita es la ciudad -le dije con mis brazos alrededor de su cuello, y mirándolo fijamente...
-No es mas bonita que tu...
Poco a poco empezó a acercarse cuidadosamente, sus brazos que me rodeaban completamente, me apretaron un poco más y nos quedamos completamente pegados...Me miraba fijamente con unos ojos cariñosos...y sus labios brillaban a la luz del sol, igual como su pelo e igual que sus ojos. Cerré los ojos, diciéndole que no se lo pensara dos veces...
...Y entonces...sus labios acariciaron lentamente los míos...